viernes, 18 de diciembre de 2009

"Allí vimos los gigantes." Números 13:34

Sí, ellos vieron los gigantes, pero Caleb y Josué vieron a Dios. Los que dudan dicen, “No podemos ir adelante.” Los que creen dicen: “Vamos adelante a poseerlo, porque podemos.”

Los gigantes existen para las grandes dificultades y los gigante están disfrazados por todas partes. Están entre nuestros familiares, en nuestras iglesias, en nuestra vida social, en nuestros corazones, y debemos vencerlos o de lo contrario nos comerán, como dijeron estos hombres acerca de los gigantes de Canaán.

Los hombres de fe dijeron, “Son pan para nosotros, nos los comeremos.” En otras palabras, “Seremos mas fuertes venciéndolos, que si no hubiese habido gigantes para vencer.”

Ahora la cuestión es, que al menos que poseamos la fe que vence, seremos comidos, consumidos por los gigantes en nuestro camino. Tengamos el espíritu de fe que tuvieron estos hombres de fe y veamos a Dios y Él se cuidará de las dificultades.
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Cuando estamos en el camino del deber, es cuando encontramos los gigantes. Cuando Israel estaba marchando hacia delante, fue cuando aparecieron los gigantes. Cuando volvieron al desierto no encontraron ninguno.
Prevalece la idea de que el poder de Dios en la vida del individuo le eleva sobre toda clase de pruebas y conflictos. El hecho es , que el poder de Dios siempre lleva consigo un conflicto y una lucha. Uno hubiese pensado que en su viaje misionero a Roma, Pablo hubiere sido guardado por alguna poderosa providencia sobre el poder de las tormentas, de las tempestades y de sus enemigos. Pero al contrario, fue una larga y dura lucha de persecución por los judíos, de terribles tempestades, de serpientes venenosas y de luchas contra todos los poderes de la tierra y e infierno, y al fin fue salvado por el margen mas estrecho, nadando a tierra de Malta sobre el trozo de uno de los residuos del barco naufragado, escapando milagrosamente de una muerte segura.

¿ Fue aquello debido a la intervención de un Dios de poder infinito? Sí, como Él es. Y así Pablo nos dice que cuando recibió al Señor Jesucristo como la vida de su cuerpo, inmediatamente le sobrevino un terrible conflicto. En verdad, un conflicto que nunca terminó, una presión persistente, pero de la cual siempre salió victoriosa por medio del poder de Jesucristo.

El lenguaje con que describe esto, es de lo mas pintoresco. “Estábamos atribulados en todo, mas no angustiados, en apuros, mas no desesperados, perseguidos, mas no desamparados, abatidos, mas no perecemos, llevando siempre por todas partes la muerte de Jesús en el cuerpo, para que también la vida de Jesús sea manifestada en nuestros cuerpos.”

¡Qué lucha tan incesante y dura! Es muy difícil poder expresar en otro idioma la fuerza del original. Hay cinco cuadros en sucesión. En el primero, se representa la idea de numerosos enemigos oprimiendo por todas partes, pero no obstante, sin vencerle, porque el poder del cielo hace una abertura los suficientemente amplia en el camino para que pueda salir. La traducción literal sería “Estamos oprimidos por todas partes, pero no vencidos.”

El segundo paso es el de una persona cuyo camino parece estar completamente cerrado, sin embargo lo ha atravesado y existe la luz suficiente para mostrarle el próximo paso.

La tercera imagen representa a un enemigo que persigue violentamente, mientras que el divino Protector aún continúa al lado del perseguido. Podemos adoptar la magnífica traducción de Rotherham, “Perseguidos pero no abandonados.”

El cuarto cuadro, es aún mas vívido que dramático. El enemigo le ha alcanzado, herido y derribado. Pero no es un golpe mortal, él puede levantarse nuevamente. Podría traducirse, “Derribado pero no vencido.”

La imagen avanza una vez mas y ahora parece que se trata de la misma muerte. “Llevando siempre por todas partes la muerte del Señor Jesús en el cuerpo.” Pero él no muere, porque “también la vida de Jesús” viene ahora en su ayuda , y él vive en la vida de otro, hasta que ha realizado el trabajo de su vida.
La razón por el cual muchos fracasan en esta experiencia de curación divina, es porque esperaban pasarla sin tener que luchar, y cuando llega el conflicto y se alagar la batalla, se desalientan y someten. Dios no posee nada que sea digno de tenerse y que sea fácil su obtención. En el mercado celestial, no existen artículos baratos. Nuestra redención costó todo lo que Dios mas amaba, y todo lo que vale la pena de poseerse, cuesta caro. Los lugares difíciles son las verdaderas escuelas de la fe y del carácter, y si nosotros vamos a elevarnos sobre la mera fortaleza humana y probar el poder de la vida divina en estos cuerpos mortales, tiene que ser por medio del proceso de un conflicto, que pudiera muy bien ser llamado, el parto doloroso de una nueva vida. Recordemos la imagen antigua del arbusto que ardía, pero no fue consumido, o la Visión de la casa del Intérprete de la llama que no expiraba, a pesar de no cesar el demonio de derramar agua sobre ella, porque en el fondo había un ángel derramando aceite constantemente y guardando la llama encendida.

Tú, amado hijo de Dios que estás sufriendo, tú no puedes fracasar si te atreves a creer solamente, si permaneces firme y rehúsas a ser vencido.

Un tratado.



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